martes 7 de julio de 2009

SUPONGO QUE ES OFICIAL....

Y que soy otra estadística.

Otro idiota que se separó en verano y que perdió su trabajo debido a la crisis.

Otro peter pan que se piensa que la vida durará para siempre y que destrozó su carrera pensando que los cuarenta jamás llegaría.

Y otro pedazo de estúpido que llegó a Barcelona siguiendo a la que por entonces ocupaba sus pensamientos y que perdió al amor de su vida en las fauces de esta recontraputa ciudad.

Otro que no sabe qué coño quiere hacer en la vida:

Porque del cómic no se vive. A menos que seas recontrabueno. Y si se vive, no se vive aquí en España. Y meterme a estudiar magisterio es dudoso, porque si lo intento aquí tendré que sacarme el nivel C de catalán y no sé si quiero quedarme aquí en esta mierda de Barcelona que tan poco me ha dado y que tanto tanto tanto me ha quitado.

Así que lo del catalán y el ser funcionario en cataluña, olvidado por el momento. A menos que quiera quedarme aquí, pero para ello, necesito vivir dignamente.

Hay una posibilidad de irse a Frankfurt. Pero es una posibilidad porque todavía no me han dicho que no. Y no sé si me dirían que sí, porque tampoco tengo tan buenas cartas.

Si pudiera coger un año o dos ahí, podría arreglar un poco mi vida.

Está la posibilidad de estudiar para profesor de historia o de lengua.

En cuanto a lengua, me fastidian los artículos y pronombres y derivaciones y demás. Pero me encantan los idiomas y es lo más sencillo.

En cuanto a historia. Me encanta la historia, y sería la mejor manera de combinar mi trabajo con mi "hobby".

Así que no estaría de más estudiar para profesor de historia. Ya soy antropólogo, así que una maestría no estaría de más.

el problema es el lugar, porque no sé si quiero quedarme aquí en Barcelona. Especialmente ahora que he perdido a la razón por la que vine.

Estoy tan perdido que doy pena o rabia. También pensé que podía estudiar periodismo, porque me gusta escribir y se me da bien. Pero no sé si tengo tiempo para ello, no sé si soy la clase de hombre audaz, valiente y aventurero que tanto miedo e inseguridad despierta en mí.

Y encima de todo, estoy sin trabajo.

Me estoy volviendo loco y estoy muy triste.
Hoy, sin ir más lejos, fallé a una reunión en una editorial, y tuve un desmayo en el metro.
Me están yendo mal las cosas. No pasa un día sin que me ponga a llorar.


Por lo menos no soy idiota como Rodrigo Antezana. Ese sí que tiene problemas.
En fin. Por lo menos tengo un poquito de talento.
No lean esta entrada.

domingo 28 de junio de 2009

CUIDADO CON AQUELLO QUE DESEAS

Cada vez más a menudo, me encuentro con alguien leyendo a Steig Larson en el metro.
No es nada del otro mundo aquí en España. A la gente de aquí le gusta el rebaño. Por ir y hacer cosas en grupo, no me sorprendería que se instaurara la moda de ir juntos al lavabo, y no precisamente para empolvarse la nariz.

Recuerdo que cuando llegué, todo el mundo leía Los Pilares de la Tierra. Después todo el mundo leía las Memorias de una Geisha, y un par de años más tarde, era el Código da Vinci, o Angeles y Demonios, o Harry Potter, o alguno de esos fenómenos editoriales que cada año hay uno.

Cómo me gustaría ser un fenómeno editorial. Encontrarme con mi libro en manos de otra gente en todas las estaciones de tren, preguntarme si no me he convertido en algo así como un popcorn mental, porque claro está que cuando algo es taaaaan popular y taaan aceptado, queda muy bien decir que es una mediocridad, así nos las damos de exquisitos.

Por mi parte, de todos los libros arriba citados, sólo me leí las Memorias de una Geisha, y me encantaron. Intenté leer los Pilares de la Tierra pero me aburrió. Será porque soy hijo de un arquitecto, y como casi todos los hijos de arquitectos, o adoras la arquitectura y eres arquitecto, o la sóla mención de ella te da alergia y eres cualquier cosa menos arquitecto, y yo soy cualquier cosa y la arquitectura me da alergia.

Pero se me vino a la cabeza que Steig Larson se suicidó, que fumaba tres paquetes de tabaco y bebía como un litro y medio de café al día, que la autora de Harry Potter es una bruja o que hace dos días Michael Jackson terminase sus días de una manera tan triste.

Da para pensar. Igual y lo peor que le puede pasar a cualquier autor es ser un best seller.

No lo sé. De todas formas mi vida se está cayendo como un castillo de naipes. No sé cómo voy a terminar.

Mientras no sea colgando de una viga....

sábado 13 de junio de 2009

IM PMSY

Nunca falla.

A medida que se acerca Julio o Agosto, me derrumbo y empiezo a llorar por cualquier tontería.

Es el calor húmedo y asfixiante de este lugar. Son las golondrinas chillando en el aire, es la falta de trabajo, de dinero, de cariño quizás....

El caso es que al igual que el año pasado, empiezo a meterme dosis absurdas de cantautores en vena, a soñar con lugares, con mujeres, con amigos y con momentos inexistentes...

Y a beber obsesivamente. A veces alcohol. A veces café, a veces refrescos, a veces agua y nada más.
Pero es como si tuviera un demonio interno que sólo puedo calmar ahogándolo en algo líquido.

Afortunadamente es eso, y no que soy alcohólico. Llevo algún tiempo sin emborracharme y no lo echo de menos. Estoy dándole a la novela como un maniático, y cada vez tengo menos dinero, porque llevo bastante tiempo sin encontrar trabajo.

Resumiendo. Soy el estereotipo del artista torturado y bohemio perdido en una hermosa ciudad europea. Incluso sé dónde puedo pillar absenta.

Pero no quiero aniquilarme. Si lo quisiera, saltaría de algún lugar con una soga al cuello. Lo que quiero es sentirme feliz sin tener que sentirme desgraciado casi inmediatamente. Quiero volver a dormir toda una noche abrazado a alguien y seguir así hasta entrada la noche del día siguiente. Quiero volver a tener un poco más del dinero que necesito. Quiero tener suficiente para irme de viaje y llevar a Gabriel a la Amazonía, al salar de Uyuni, a pasarnos un par de días recorriendo el valle en camión o a pie, a perdernos en algún pueblito de esos donde no pasa nada y uno siente que está en otro planeta.

En fin, hay cosas que se mueven y eso esta´bien, pero hay cosas que se remueven, y eso puede ser peligroso.

miércoles 27 de mayo de 2009

QUÉ DÍAS POR DIOS...

Llevo bastante tiempo sin trabajar.

No hablo de trabajar en Pisagua. Llevo casi cada día y cada noche trabajando un buen par de horas.

Pero este mes me ha salido por milagro, tengo deudas y multas y no he pasado ni un día sin sufrir algún tipo de sacudida sísmica interna.

Empiezo a pensar en la huída. Cada día y con cada vez mayor intensidad.

Y las golondrinas vuelan y chillan en el calor de la mañana, como una nube de moscas gigantescas.

Y cada vez son más.

Y es poco lo que ayuda. El alcohol es insuficiente, el hip hop también, la salsa brava termina reblandeciéndome de nostalgia, y en cuanto al sexo...hace demasiado calor para pensar en quitarme la ropa para algo que no sea tomar una ducha fría.

Eso sí. He estado dibujando bastante.

miércoles 15 de abril de 2009

PELIS DE ROMANOS, UNA DE CRUZADOS Y EVA GREEN GREEN GREEN GREEN GREEN GREEN GREEN GREEN GREEN

Llevo mucho tiempo sin escribir porque he estado haciendo multitud de cosas.

Entre ellas, entrar y salir de distintos virus y alergias, iniciarme en el fascinante mundo de la construcción de cometas japonesas ( estos últimos días han sido días de viento y borrasca,) trabajar a conciencia en Pisagua y rememorar mi primera infancia en las películas de romanos que han echado en la tele por semana santa.

Mi hijo se lo pasó mejor que yo. Como no estoy dispuesto a someterlo a la sádica simbología católica a la que yo fuí sometido, me enorgullece poder asegurar que no ha tenido que soportar esas gélidas tardes que yo pasé en mi infancia, colgado de la mano esquelética de una abuela que me daba caramelos rancios y me obligaba a tragarme en silencio toda la procesión de vírgenes llorando y cristos flagelados, sufrientes, cruficicados y vaya uno a saber qué más hasta quedar con el estómago hecho un nudo.

Dormir en su casa era como dormir en un cementerio. La de pesadillas que tuve en las que me crucificaban a mí o yo crucificaba a alguien o me sangraban las manos o se me aparecía la virgen llorando sangre y sufriendo por pecados que yo todavía no había cometido. Incluso recuerdo aquella terrorífica tarde de otoño en la que encontré un cilicio en el armario de mi abuelo mientras buscaba sus guantes para disfrazarme de vaquero. Vamos, que gran parte de mis neuras se las debo a la fé de mis mayores.

En lugar de ello, la protestantísima madre de mi hijo ( que afortunadamente tampoco es practicante y en ocasiones hace gala de una lógica exageradamente Kantiana) , llenó sus días de conejos de chocolate, huevos de Pascua e imágenes bucólicas y amables. En todo el puente de Semana Santa, Gabriel no ha visto ni un sólo crucificado, ni un solo flagelado, ni una virgen llorando con el corazón atravesado por siete sables, ni un misterioso encapuchado portando un cirio gigantesco. ! Chúpate esa Ratzinger!

Eso sí, yo me he puesto morado de pelis de romanos, Espartaco, Ben Hur, La Túnica Sagrada, Barrabás, incluso una que otra escena de Gladiator haciendo zapping, y la versión doblada en catalán de "El Reino de los Cielos". Esa película me encanta. Especialmente Eva Green, que me transporta a la estratósfera cada vez que la veo. Me quedo como un adolescente con la mirada de borrego y la boca abierta. Igual que cuando salía de la Cinemateca enamorado hasta los tuétanos de Jean Seberg, de Isabelle Adjani, de Julie Delpy o de Beatrice Dalle y el trance no se me pasaba hasta que me veía la siguiente película y me enamoraba de la siguiente co protagonista.

En fin, que me he visto un par de buenas películas, y que empieza la primavera. Y que a fin de mes tendré algo de dinero, pero que con la película que tengo que traducir esta tarde, se me acaba el trabajo. Así que a partir del mes que viene habrá llegado el momento de echarse a temblar.

jueves 26 de marzo de 2009

OLIVIA



En la novela original de Alcides Arguedas, el amor imposible del personaje se llamaba Sara, y siguiendo el ideario de la mujer perfecta de por aquel entonces en la literatura criolla, era una "españolita" cuya familia se había afincado en la gran ciudad que, ensoberbecida por las atenciones recibidas de la buena sociedad paceña, había dejado al pobre capitán con el corazón roto.

En mi novela se llama Olivia. ¿ Porqué?

Imaginaos a mi pobre personaje, lejos de la mujer que ocupa todos sus pensamientos, en un lugar tan hostil e incómodo, rodeado de mugre, de sed y de hambre, violencia y miseria. Soñando con volver a verla. Y lo único que escucha cada día es el nombe de su país en boca de todo el mundo. Bolivia para arriba y Boliva para abajo y Bolivia y Bolivia y Bolivia, mientras él sólo piensa en Olivia y en Olivia y en Olivia.

Mi abuela Graciela esperó a mi abuelo cada día durante dos años sin saber si volvería a verlo o no. Finalmente, en 1935, cuando Bolivia perdió la Guerra del Chaco, él apareció a lomos de una mula y se subió a mi abuela en las ancas. Mi abuela tiene más de ochenta años, y está cada día más vieja. Pero nunca olvida ese momento, y cada día habla más al respecto. Creo que cuando le llegue la hora, no será la pálida dama la que venga a buscarla, sino el oficial que ella conoció cuando tenía dieciséis años, que vendrá a por ella en una mula y se la llevará a un lugar donde nadie tiene artritis ni reumatismo ni cataratas ni alzheimer.

El hombre es sólo un puente entre el amor y la muerte.

martes 24 de marzo de 2009

FINALMENTE OTRO DIBUJO....


Llevo días extraños. Y no es sólo la primavera, aunque supongo que tendrá algo que ver.

Afortunadamente, este mes lo tengo resuelto en cuanto dinero. Pero el mes pasado no recibí casi nada, lo que significa que el dinero que llegue a fin del mes que viene será dinero a deber.

Y busco trabajo y busco clientes, y nadie tiene mucho que ofrecer, y a mi alrededor todo el mundo está igual que yo.

Y finalmente tengo la tan añorada oportunidad y el tiempo de abocarme a dibujar, pero lo hago con las antenas erguidas, pensando en que quizás el teléfono sonará de aquí a dos segundos para encargarme algún trabajo.

Ayer me ví una de Werner Herzog, tomé un helado con mi hijo, seguí su trote de tigrillo por la plaza, cargando con su mochila, mi bolso un gofre a medio comer. A veces pienso que los padres deberíamos desarrollar brazos extra con cada hijo.

Aquí va un dibujo. A ver qué os parece.

Andrés